Una paliza del Atlético de Madrid: Lo mejor que le podía pasar a este Real Madrid

Brad Penner-USA TODAY Sports
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Hagamos un ejercicio de positivismo extremo e intentemos ver el lado menos malo de una derrota por 7-3. Un palo en toda regla el que recibió el Real Madrid por parte de su rival capitalino, el Atlético de Madrid, en Nueva Jersey. Un partido raro, con un calor asfixiante, y una grada llena de camisetas blancas que, sin embargo, estaban de lo más feliz pese al marcador.

Pero lo bueno es que ocurrió. Y el cómo también importa mucho. Diría Sergio Ramos tras el encuentro que hay formas de perder y esta, en el Real Madrid, no se permite. Sin embargo, un tunda de tal magnitud es quizás lo único que pueda hacer reaccionar a este equipo.

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Porque no se confundan. Al Real Madrid no le falta rodaje, no le falta físico, ni siquiera sirve el calor como excusa del repaso táctico y de testiculina que le dio el Atlético de Madrid. En algo coincidieron Sergio Ramos y el Cholo Simeone tras el 7-3: El Real Madrid se tomó el partido como un amistoso y el Atlético de Madrid como un derbi. Y los derbis se ganan.

Brad Penner-USA TODAY Sports
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A lo 48 segundos ya iban 1-0. A los ocho, 2-0... y podrían haber sido tres o cuatro la diferencia. El Atlético de Madrid fue un huracán imparable, precisamente con “El Huracán” Joao Félix a los mandos. El portugués es de esos jugadores de dibujos animados. Lo hizo todo bien. A sus 19 años no le pesó la camiseta ni el partido ni la responsabilidad. Su conexión con Diego Costa fue descomunal y augura grandes réditos para los rojiblancos esta temporada.

En el cuadro merengue sería de necios buscar algo rescatable. El equipo de Zidane nunca saltó al campo. Entró al tun-tun, a verlas venir, con ese mediocampo por el cual ha apostado el francés todo el verano con Modric y Kroos haciendo aguas constantemente, y con las mismas desatenciones en defensa que han hecho que no hayamos podido ver al Real Madrid competir en ninguno de los tres partidos de esta pretemporada.

Pero si ante el Bayern la derrota fue de 3-1 y sobró tiempo para que jugadores y entrenador llenaran páginas de diario con excusas, y ante el Arsenal la remontada de un 2-0 en la primera parte —y la lastimosa lesión de Marco Asensio— desviaron la atención a otros menesteres, este 7-3 no hay cómo agarrarlo.

Matthew Ashton - AMA/Getty Images
Matthew Ashton - AMA/Getty Images

Y por eso quizás ha sido lo mejor que podía ocurrirle al Real Madrid, y mucho mejor que ocurra antes que después. Tras este varapalo, no cabe duda que el equipo de Zidane necesita refuerzos, que arriba no hay gol, que Hazard ha llegado con sobrepreso, que Isco ni está ni se le espera, que Modric y Kroos no tienen el suficiente empaque para sujetar el juego del equipo sin un sostén táctico (que ojalá pueda ser Casemiro), y que en la defensa se necesita ajustarle las tuercas a más de uno.

Pero estamos en julio y todavía hay tiempo para reconducir la situación. Todavía hay margen de mejora y la directiva puede acudir al mercado a realizar la tan comentada revolución, la cual en marzo era segura, en abril casi una realidad, en mayo una posibilidad, en junio algo remoto y, llegados a julio, no parece haber sido más que un sueño primaveral.

El Real Madrid se ha gastado 300 millones este verano en jugadores que no le han cambiado la cara al equipo, mientras que el Atlético de Madrid —por ser el ejemplo más a mano— ha perdido a cinco titulares y ha sido capaz de invertir de tal manera que ha armado una plantilla mejor que la que tenía el año pasado. Un diez en estrategia deportiva.

Porque si este 7-3 no hace reaccionar a los jugadores del Real Madrid, si no les hace entender que están ninguneando la camiseta de uno de los clubes más grandes del mundo y echando por tierra toda la gloria que consiguió este equipo en los últimos cinco años, nada más podrá hacerlo.

Por eso este guantazo en toda regla, y de parte de un acérrimo rival para que duela más si cabe, puede acabar siendo lo mejor que le ha podido ocurrir a los blancos hasta la fecha.

O quizás no, quien sabe, y quizás sólo estemos buscando formas de no dar completamente por tirada la temporada cuando ni siquiera hemos llegado a agosto.

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