Una tecnología similar a la usada por la FaceApp ayuda a dar con un niño desparecido hace 18 años

Yahoo Noticias

Mientras los expertos en seguridad informática alertan de los peligros de usar la nueva aplicación de moda que simula cómo envejecería el rostro de quien pasa por sus filtros, en China un niño desaparecido hace 18 años ha sido encontrado gracias a la aplicación de una tecnología muy similar a la que usa la FaceApp.

La tecnología de envejecimiento facial ayuda a localizar a un niño secuestrado en China 18 años después de su desaparición. (Foto: Getty Images)
La tecnología de envejecimiento facial ayuda a localizar a un niño secuestrado en China 18 años después de su desaparición. (Foto: Getty Images)

Yu Weifeng jugaba en la obra en la que su padre trabajaba como capataz cuando fue secuestrado. Era 2001, tenía tres años y su pista se perdió con rapidez, como recoge La Vanguardia. Nadie supo de su paradero durante casi dos décadas y su familia tuvo que convivir con la pérdida y la incertidumbre de cuál habría sido su destino.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

Ahora, 18 después de aquella desaparición forzosa, Weifeng han podido reunirse con su hijo gracias a una tecnología de envejecimiento facial similar a la que usa la aplicación FaceApp, de la que todo habla últimamente en redes sociales y de cuyos riesgos para la seguridad han alertado por el peligro que supone cuál será el destino de la información obtenida a través de ella.

En el caso del joven chino, usaron una foto de cuando era niño, le aplicaron los filtros de simulación de envejecimiento y con el resultado pudieron avanzar en su búsqueda, que nunca había cesado. En un principio las autoridades chinas trabajaron con 100 posibles coincidencias. Fueron descartando hasta quedarse con un joven estudiante de 21 años apellidado Li, por su familia adoptiva.

En un principio, según informa Metro citando al inspector Zheng Zhenhai, este descartó la posibilidad de que hubiese sido secuestrado de niño. Pero finalmente accedió a hacerse las pruebas de ADN. Estas no dejaron lugar a dudas. El estudiante de la ciudad de Guangzhou era Yu Weifeng. Ahora, una vez reunido con su familia biológica, su padre ha querido agradecer a quienes le adoptaron el haberlo cuidado estos años.

Zheng Zhenhai ha explicado también que el caso nunca fue cerrado y que sigue abierto para intentar esclarecer el secuestro. En su día revisaron las cámaras de seguridad, pero había demasiada gente entrando y saliendo de la obra, dice, y fue imposible aclarar nada. Además, entonces las herramientas no eran las mismas que ahora.

Otras historias