El destino avisa a Valentino Rossi: hasta los héroes deben decir adiós

BRNO, CZECH REPUBLIC - AUGUST 06: Valentino Rossi of Italy and Monster Energy Yamaha MotoGP Team looks on during the press conference pre event during the MotoGP Of Czech Republic - Previews at Brno Circuit on August 06, 2020 in Brno, Czech Republic. (Photo by Mirco Lazzari gp/Getty Images)
Photo by Mirco Lazzari gp/Getty Images

Valentino dice que “notó una sombra” y pensó que era el helicóptero de la retransmisión de la carrera. Reconoce que ha sido lo más peligroso que le ha pasado nunca en una carrera y que Johann Zarco es un loco, sin matices. Luego se vuelve a subir sobre su moto y acaba la carrera quinto, luchando hasta el final. Rossi volvió a nacer este domingo como volvió a nacer el sábado Remco Evenepoel y la pregunta obligatoria es “¿de verdad le hace falta pasar por todo esto?”. El deporte, ya lo hemos comentado con anterioridad, implica riesgos y en ocasiones esos riesgos se calculan regular. Una curva mal tomada, un tipo con la cabeza llena de pájaros... y el que acabas en coma en la UCI eres tú.

En el caso de Rossi, las sombras no fueron una sino dos. La moto de Zarco pasó justo por delante de él, volando sin control, al inicio de la curva y la de Morbidelli pasó inmediatamente después entre su rueda delantera y la trasera de Maverick Viñales. Si uno ve la escena suficientes veces, no puede evitar pensar en Samuel L. Jackson y la escena de “Pulp Fiction” en la que un camello descarga su pistola a quemarropa y todos los disparos dan contra la pared. Es un auténtico milagro, un aviso del destino.

Puede que también fuera un milagro lo de Evenepoel. Esa caída dos metros más adelante es una muerte segura... pero Evenepoel tiene 20 años y no se puede permitir conocer el miedo. Valentino Rossi tiene 41 años, ha ganado nueve títulos mundiales y seis en la máxima categoría. Desde 2015, el año de las polémicas con Marc Márquez que desembocaron en un nuevo campeonato para Jorge Lorenzo, no compite seriamente por el título. Sí, quedó segundo en 2016 y tercero en 2018, pero nunca tuvo opciones reales de triunfo. Por muy rápido que corra la Yamaha este año, es improbable que la suya lo haga más rápida que las de Viñales y Quartararo, jóvenes, talentosos y hambrientos.

Con todo, ahí sigue Rossi, carrera tras carrera, luchando por quedar cuarto, quinto, sexto... subir al podio de vez en cuando. A nadie se le escapa que lo suyo es una pasión por el motociclismo como pocas veces se ha visto. Ha ganado suficiente dinero como para llevar retirado una década y aun así no tener que hacer nada el resto de su vida. Ni él ni sus descendientes. Ha sido el más grande durante años y años, un hombre cuyo carisma llevaba al personaje mucho más allá de su ya excelsa trayectoria deportiva. “Il dottore”, término con el que en Italia se refieren a figuras que destacan en su campo, ha estado en el olimpo del deporte de los noventa y los dos mil junto a los más grandes: los Tiger Woods, los Roger Federer, los Michael Schumacher. ¿De verdad necesita jugarse la vida para defender el quinto puesto en el campeonato?

Por supuesto, Rossi y sus seguidores tienen todo el derecho de soñar en un décimo título ahora que Pedrosa está retirado, Lorenzo a medias y Márquez no parece contar para esta temporada. Puede que este último baile tenga algo de sentido, pero el aviso del otro día no puede caer en saco roto. Cuando vuelan motocicletas por encima de tu cabeza, muy convencido tienes que estar de que tu lugar está en la pista y no en una villa junto al lago Como, viendo atardecer junto a tu familia. Retirarse a tiempo es una enorme victoria y, a veces, incluso más que eso: cuestión de salud.

Para hacerse a una idea de la longevidad de Rossi, basta recordar que su primer título en 500cc, allá por 2001, se lo ganó a Max Biaggi y a Loris Capirossi. Capirossi, el mismo que se las tenía tiesas con Jorge Martínez “Aspar” cuando este enfilaba su retirada. De aquellos campeones de principios de siglo quedan tan solo Federer -pero queda, tras dos operaciones, alejado del circuito- y queda Alejandro Valverde, cuya vuelta a la competición no está siendo todo lo brillante que nos tiene acostumbrados, sin dejar por ello de ser el mejor ciclista de su equipo.

Valverde a menudo coquetea con una nueva renovación cuando llegue a los 41. Federer se niega a poner una fecha a su retirada... y lo mismo hace Rossi, que ni siquiera se dio por aludido cuando Yamaha anunció el fichaje de Fabio Quartararo, lo que en principio le dejaba sin moto oficial. Ver a Rossi correr con una satélite o una moto de segunda categoría sería dejar un muy mal recuerdo. Hablamos de alguien que ha conseguido subir al podio al menos una vez durante veinticinco temporadas consecutivas. El adiós ha de estar a la altura de su leyenda y si necesitaba señales para decir “basta”, es complicado encontrar una más potente que la de este fin de semana.

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