¿Vetará Ferrari la congelación de los motores de Fórmula 1?

Franco Nugnes
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La Fórmula 1 está negociando qué pasará con sus motores en el futuro y Red Bull quiere que se congelen de 2022 a 2025 para poder seguir usando el motor Honda y todo su material.

Mercedes –como no podía ser de otra manera– está de acuerdo con Christian Horner y Helmut Marko, mientras que Ferrari podría jugar sus cartas. 

El equipo italiano es contrario a la congelación de los motores y podría llegar a usar su poder de veto si la propuesta de Red Bull y respaldada por Mercedes cobra forma.

El equipo de Milton Keynes quiere seguir usando el material de Honda –que se marchará a finales de 2021–, aunque gestionándolo por sí mismos, y para ahorrarse costes necesita que no se puedan evolucionar los propulsores desde 2022.

Lo que piensa Ferrari:

¿Por qué Ferrari no acepta la visión de Red Bull sobre los motores?

Christian Horner y Helmut Marko tratan de dar lógica a la inversión que Dietrich Mateschitz, jefe de Red Bull, parece dispuesto a hacer para convertir su equipo en un constructor en toda regla.

Red Bull ha amenazado con retirar sus dos equipos si no se congelan los motores, y Toto Wolff les ha apoyado, dada la actual ventaja con la que cuenta Mercedes en ese apartado. 

"No ocurre a menudo que Toto esté de acuerdo con Red Bull. Obviamente, no es algo raro para ellos, dado que tienen el mejor motor que hay en F1 actualmente", comentó Horner. 

Binotto, en cambio, tiene una posición bien distinta al respecto:"Es cierto que la cuestión de la congelación de los motores es uno de los puntos que se debatirá en la reunión, pero no estoy seguro de que vayamos a hablar de ello en profundidad, ya que hay otras prioridades en primer lugar. Lo más importante será saber qué tipo de motores queremos en 2026 y cómo se pueden gestionar sus costes y en qué tecnologías tendremos que confiar. La prioridad de la reunión será esa, luego tal vez lleguemos a hablar de la congelación".

Ferrari, por lo tanto, está en contra de nuevos bloqueos al desarrollo de los monoplazas, prefiriendo, si acaso, adelantar al año 2023 la adopción de nuevos motores que puedan hacer competitiva a la F1 incluso en la búsqueda de una movilidad sostenible, con eco-combustibles o gasolina sintética.