VÍDEO | El punto de Nadal que pudo cambiar la final y espantó todos los fantasmas del pasado

(Photo by Lev Radin/Anadolu Agency via Getty Images)
(Photo by Lev Radin/Anadolu Agency via Getty Images)

Entre tanta tensión, la final de US Open entre Nadal y Medvédev que se acabó llevando el español en cinco sets fue un partido de momentos. El del primer set, cuando Nadal recuperó inmediatamente su saque tras perderlo en un inicio muy dubitativo. El del segundo, cuando Medvédev, en el primer juego, tuvo una bola de break que no convirtió y se deshinchó. El del tercero cuando, Nadal, habiendo desperdiciado una ventaja cómoda que indicaba un final rápido, estrelló un remate en la red con 4-4 y bola de break a favor. El del cuarto cuando el propio Nadal navegaba cómodo con su saque, un 40-15, y acabó entregando el servicio enviando el partido a la manga decisiva. O el del quinto set cuando Nadal salvó en el inicio dos bolas de break que hubieran puesto las cosas crudas, o cuando poco después Medvédev, con un 40-0 a su favor, terminó perdiendo el juego para dar una ventaja decisiva en el marcador a su rival.

El tenis, es, como decíamos, una batalla de momentos. Pero sin duda, el más decisivo llegó en el último juego del partido. Nadal, que venía 5-2 arriba, había perdido su saque y desperdiciado dos bolas de partido al resto para cerrar el partido. Con 5-4 los fantasmas aparecieron. Los del Open de Australia 2012 o el mismo torneo de 2017, donde no supo rubricar una ventaja a favor con Djokovic y Federer respectivamente para hacerse con un torneo que terminó entregando. En aquel entonces, un revés y una derecha sencillas acabaron en la red cuando nadie lo esperaba, dando aire a sus rivales, que ya estaban casi en la lona.

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Los nervios hicieron presa al manacorí, que estuvo a remolque en todo el juego hasta el punto de conceder una bola de break. Fue sin duda el momento más tenso del partido.

(Puedes revisar el punto en el vídeo, momento 1:30 del mismo)

Nadal tuvo que jugar con segundo saque, un golpe que no funcionó como debería. Es ahí donde el manacorense demostró lo campeón que es. Espantó todos sus miedos. Su juego de piernas funcionó a pesar del cansancio y se cubrió el revés para dominar con el drive. Su revés cruzado apretó, hasta provocar una réplica a media pista de Medvédev. Nadal no se lo pensó: atacó al ruso, que no pudo llegar bien. Había solventado la papeleta, y en los dos siguientes puntos se transformó, apareció su mejor versión y cerró el encuentro y el título.

¿Qué hubiera pasado de haber perdido el punto? Nunca lo sabremos, pero está claro que el español se libró del final más agónico de su carrera, ya que el US Open decide el título en el tie break del quinto set si llega igualado. Muchos corazones no lo hubieran soportado.

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