A Vinicius le vendría bien acogerse al "Plan Odegaard"

Burak Akbulut/Anadolu Agency via Getty Images
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Vinicius Jr. lleva un mes y medio sumido en una nube negra. Al brasileño se le ha borrado la sonrisa y tras las múltiples decepciones de este arranque de curso (lleva apenas un gol en once partidos) últimamente ha visto como incluso se ha empezado a quedar fuera de las convocatorias de Zinedine Zidane.

El ex del Flamengo tampoco será de la partida ante el PSG esta semana en la Champions League, siendo esta la cuarta vez en los últimos seis encuentros en la que se queda fuera de una lista de 19 jugadores. Se da por sentado ya que junto a Odriozola, Brahim y Mariano Díaz, Vinicius es uno de los futbolistas con los Zizou, simplemente, no cuenta.

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La suerte del carioca ha dado un giro tremendo desde que debutara con el primer blanco hace justo un año. Entonces, en un grupo alicaído y sin alma, la potencia, la algarabía y el desparpajo del brasileño se recibió como la mejor noticia posible. Su falta de gol era alarmante, pero se entendía que era un simple gaje del oficio para un chico con 18 años que acaba de aterrizar en todo un Real Madrid.

Sin embargo los peores augurios empezaron a solidificarse durante la pasada pretemporada. Por más que Vinicius contaba con minutos de juego, el chico era incapaz de perforar la portería rival. Ya no se trataba sólo de desmoronar buenas jugadas de ataque, el problema era que poco a poco Vinicius parecía cada vez más alterado y sus errores empezaban a ser pifias incomprensibles. Desde julio hasta hoy, sólo un disparo, que rebotó en un defensa de Osasuna, ha acabado en gol celebrado por Vini, que además rompió a llorar de la emoción.

Quality Sport Images/Getty Images
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Parece que la situación ha superado a un jugador en el cual se pusieron quizás demasiadas esperanzas, y que a sus 19 años está todavía en pleno proceso de formación. Guardando las distancias, su caso recuerda al de Martin Odegaard, que justamente este fin de semana pasó por el Bernabéu convertido en el hombre al mando de la mejor Real Sociedad de los últimos tiempos.

Y decimos guardando las distancias porque el noruego está por cumplir los 21 años y nunca ha sido jugador en pleno derecho de la primera plantilla blanca, algo que Vinicius logró con tan sólo 18 primaveras. Pero también porque el brasileño costó 45 millones de euros mientras que Odegaard no llegó a costar 4 millones. Con todo y eso, sus carreras son comparables y, es más, Vini podría aprender bastante del caso del noruego.

Porque Odegaard no tuvo miedo a salir del Real Madrid con la esperanza de regresar algún día. La confianza en sus posibilidades, y el buen asesoramiento de su padre, le ayudó a decidir hace ya tres temporadas que lo más sensato era buscar la continuidad necesaria lejos de la primera plantilla merengue. Primero fue el Heerenveen, después el Vitesse y este año le ha tocado la opción de vivir en San Sebastián y jugar con la Real Sociedad, en un proyecto que le viene como anillo al dedo. Odegaard esta mostrando todo su repertorio semana tras semana, en un ambiente idílico, con una afición que le considera su verdadero ídolo, y en unas condiciones espectaculares para seguir progresando en su carrera.

En el caso de Vinicius, ya lo avisamos a principio de temporada, pero ahora que se ha consumido el primer tercio de la competición la situación se ha convertido en una obviedad: el chico necesita salir y foguearse lejos del Real Madrid.

Xaume Olleros/Getty Images
Xaume Olleros/Getty Images

La estrategia de ceder o vender con opción de compra a jugadores prometedores que, por un motivo u otro, no tienen cabida en el conjunto merengue le ha venido de perlas a los blancos en los últimos años. Dani Carvajal, Casemiro, Marco Asensio, Lucas Vázquez y hasta Fede Valverde son algunos de los ejemplos positivos más caros. Todos salieron, demostraron su valía, y volvieron para asentarse en el equipo.

El último en probar que este método funciona está siendo el propio Odegaard, quien firmó una opción de dos años con el club Txuri-urdin y desde Madrid ya se están planteando un regreso prematuro el verano que viene a la vista de su gran rendimiento.

Vinicius debe pensar muy bien como afronta los siguientes siete meses de su carrera, pues pasar otro año de la manera en la que apunta a pasar este no sería muy productivo para su futuro. Ha caído en desgracia en Madrid, a desaparecido de las listas de Tite, y se le nota triste y cabizbajo. En enero será complicado que Zidane le deje abandonar el barco, porque el club seguramente no fiche a nadie y al francés le gusta resguardarse con todo lo que pueda, por lo que llegue a ocurrir. Pero a partir de junio, Vini haría bien en agarrar una página del libro de Odegaard y seguir el plan de carrera que le trazaron el padre del noruego y el club blanco a rajatabla.

Un año o dos lejos de la presión de ser jugador del Real Madrid, en un equipo con aspiraciones de Champions League, donde se sienta importante y donde sus errores no sean analizados con lupa hasta la saciedad, podrían concluir en un Vinicius mucho más hecho y mucho mejor futbolista 24 meses después. Que tenga el nivel entonces para regresar por la puerta grande al Real Madrid ya dependería de él y de sus actuaciones, pero por lo menos podrá disfrutar de los minutos de fútbol que son clave a su edad y que ahora mismo en la casa blanca no parece factible que los llegue a tener.

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