Vox fracasa en su reconquista de España

El líder de Vox, Santiago Abascal. (AP Photo/Manu Fernandez)
El líder de Vox, Santiago Abascal. (AP Photo/Manu Fernandez)

Los datos son incontestables. Vox fue el partido que más creció en las pasadas elecciones generales situándose como tercera fuerza política del país con 52 escaños. Santiago Abascal y los suyos han encontrado el hueco -a la derecha del PP- en el que crecer ante un Cs en descomposición y un PP debilitado. Pero en esa remontada también jugó un papel importante concreto el momento en el que se celebraron los comicios y que coincidió con la escalada de tensión en las calles de Barcelona tras la sentencia del Supremo por el juicio del 'procés'. Porque tanto antes de los comicios como después, la tendencia de Vox es a la baja.

Para la primera parte no hay duda. No hay más que repasar los sondeos preelectorales realizados en septiembre. Todos ellos dibujaban, en mayor o menor medida, una tendencia del voto de extrema derecha a la baja. El propio presidente de la consultora GAD3, Narciso Michavila, señaló que, conforme se acercaban las terceras elecciones en menos de seis meses, "gran parte de los que votaron Vox aseguraba no recordar a quién había votado hasta el punto de que uno de cada tres votantes de abril tenía pensado volver a votar al PP en noviembre".

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Y para la segunda, pues no hay más que ver el tremendo fracaso cosechado ayer por la extrema derecha en España. En un día en el que los dirigentes de Vox llamaron a sus fieles a protestar ante los principales Ayuntamientos del país para reivindicar la identidad de España ante un Gobierno “en manos de separatistas”, estos se quedaron en casa y les dejaron solos.

 

 Twitter dio buena fe del batacazo sufrido por los Abascal y Ortega Smith. A modo de carrusel deportivo, los tuiteros fueron ilustrando el seguimiento de los actos en diferentes ciudades y el resultado no pudo ser más desastroso. Menos de 15.000 personas secundaron la convocatoria en todo el país, siendo la de Madrid la más numerosa con 3.500 asistentes. Vox no podrá acusar a ningún medio de mentir porque las cifras las facilitó la propia Policía.

 

En Barcelona la cifra no llegó al medio millar, en Santiago de Compostela al medio centenar, y en San Sebastián a la docena.

 De acuerdo, hablamos de dos ciudades catalanas y vascas donde Vox no tiene predicamento. ¿Pero qué ocurrió en Andalucía donde Vox entró a formar parte de la Junta en diciembre de 2018?

En Cádiz se sumaron afiliados y simpatizantes de toda la Bahía después de que se suspendiera, entre otras, la concentración prevista inicialmente en San Fernando. ¿Y cuántos fueron en total? No más de 200 personas. En Jerez no llegaron a los 150.

Pero hay más ejemplos. En Toledo, solamente fueron unas cien las personas que se concentraron en la Plaza del Ayuntamiento. En Murcia, 300.

Para darnos cuenta del despropósito,todos los simpatizantes de Vox que salieron ayer a las calles a lo largo y ancho del país hubieran cabido en su último mítin multitudinario de Vistalegre o en las marchas de Colón. Y habría huecos en ambos casos.

El efecto Vox parece estar apagándose. En la suma de votos de las pasadas elecciones jugó un papel destacado el voto de castigo a PP y/o Cs más que una convicción total por revivir a la extrema derecha de la época franquista.

Lo bueno para Abascal es que tiene 4 años para hacérselo mirar. Salvo que el Gobierno que hoy mismo ha echado a andar colapse y se vuelvan a adelantar vacaciones, claro está. Si logra articular un proyecto de construcción más allá del papel reivindicativo que tiene ahora, tal vez logre afianzarse. Si no lo hace, ya sabe lo que le puede pasar. Albert Rivera se lo puede contar de primera mano.

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