Por qué Wout van Aert es el mejor ciclista del mundo aunque no gane el Tour

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Wout Van Aert junto a Tadej Pogacar, dos de las grandes estrellas del ciclismo actual. Foto de Jasper Jacobs / Belga Mag / AFP vía Getty Images.
Wout Van Aert junto a Tadej Pogacar, dos de las grandes estrellas del ciclismo actual. Foto de Jasper Jacobs / Belga Mag / AFP vía Getty Images.

Son malos tiempos para escribir este artículo. Quizás si lo hubiera escrito en primavera, la temporada de Clásicas, del espectáculo de un día, este texto hubiera tenido más adeptos, más compartidos, más comentarios positivos… Pero hemos venido a hacer una comparativa entre dos monstruos de un deporte llamado ciclismo: Wout Van Aert o Tadej Pogacar.

El aficionado ciclista medio en España siempre ha llevado su afición en verano. Tardes del Tour y La Vuelta, de alguna siesta de por medio y deseoso de los grandes finales de montaña en los Alpes y Pirineos. Los grandes nombres del ciclismo de la gente han salido de las hazañas del Alpe D’Huez, Mont Ventoux o el Angliru. Por lo tanto, es normal que la gran mayoría de aficionados que leen ahora estas líneas se queden con Poggi.

Su espectacular ascenso a los cielos del ciclismo con solo 20 años es algo insólito. Para hacernos una idea, el maillor blanco del mejor joven en el Tour de Francia es hasta los 25 años, porque se estima que ahí termina la formación del deportista y comienza su época de madurez que ronda en los 30 años. El esloveno lidera una nueva camada de niños rebeldes junto a Remco Evenepoel o el caso español de Carlos Rodríguez y Juan Ayuso que cambia lo preestablecido en el ciclismo.

No cabe duda de la valía de Tadej Pogacar: sabe llegar como nadie y en el mejor estado de forma a las tres semanas, ha demostrado saber huir de los problemas de las primeras semanas (aunque sea solo y sin la ayuda de compañeros) y, de momento, la suerte le sonríe porque hasta los rivales le temen y no le preparan emboscadas. Entiendo que el fenómeno Tadej tape a todo y todos los demás, porque en realidad está opositando a ser uno de los mejores de la historia ciclista.

Pero el ciclismo es ese deporte diferente, duro, mágico. En una sociedad que se sorprende ante la llegada de la temporada de hierba en el tenis, por su diferencia con las pistas duras y de tierra, el ciclismo es la máxima expresión de la diversidad. Al ciclismo se viene a admirar triunfos desde enero a noviembre, en cada punto del planeta y en tan diferentes circunstancias. Porque el ciclismo es ganar grandes vueltas, sí, pero también es disfrutar del cazador de etapas poniendo en jaque a todo un pelotón, del vuelo del contrarrelojista, del sprinter que no sube una tachuela pero impresiona en 50 metros o del gregario perfecto del pelotón.

En el ciclismo, quizás todos entran con el sueño de colocarse el maillot amarillo en el Tour de Francia pero la carretera no tarda en ponerte en tu sitio. Y no es que el sitio sea malo, el ciclismo te da oportunidad de vivir de él y lucir tu gran calidad sin ganar una de las tres grandes vueltas. Hay muchos, como nuestro protagonista, que ni siquiera ha decidido nunca preparar una carrera de tres semanas a pesar de ser bueno o muy bueno en todas las facetas del ciclismo: Van Aert.

Wout Van Aert es el mejor ciclista del mundo. Y lo es porque, para mí, el más completo del pelotón mundial. Sí, Pogacar ha ganado Clásicas y Grandes Vueltas y eso parecía estar solo a la altura de Mercx. Pero, como ya he dicho, el ciclismo es más que ganar las clasificaciones generales de las grandes carreras. El año pasado, el ciclista belga entró en la historia al ganar una contrarreloj, un sprint y una etapa de montaña en la misma edición del Tour de Francia. Si ya está al alcance de muy pocos ganar tres etapas en una misma edición, el reto mayúsculo de hacerlo en las tres grandes especialidades del ciclismo en la mayor competición del mundo y con los mejores especialistas es una absoluta barbaridad: Wout ganó una etapa de más de 4.600 metros de desnivel positivo. Ganó al sprint a Cavendish en los Campos Elíseos de París, robándole el récord de victorias absolutas en el Tour que le iba a arrebatar a Eddie Mercx. Y unas horas antes, había ganado la contrarreloj final de la ronda gala demostrando una fortaleza fuera de lo normal.

Van Aert es, seguramente, el ciclista más difícil de definir y encasillar. Podría dedicarse al sprint y sumar decenas de victorias ante los mejores del mundo. Podría ganar peso y ser el mejor contrarrelojista del mundo. Y podría perder masa corporal y subir puertos de montaña a base de pura potencia de piernas. Cualquier equipo le propondría ser el gregario mejor pagado del pelotón: ¿quién no va a querer a un tipo que puede proteger a su líder en los riesgos llanos de la primera semana de carrera, en el pavés, en el Mont Ventoux o ser un tren en una crono por equipos?

Van Aert aún no ha preparado luchar por la general de Giro, Tour y Vuelta. Evidentemente, sería complicado verle ganar al final pero ni lo intenta. Preparar una gran vuelta somete al ciclista a una preparación milimétrica de esfuerzos durante la temporada, no correr más de lo debido, reducir al mínimo tu calendario y tener un gran pico de forma en verano. Pero Wout no entiende el ciclismo así: a él le va la marcha de romper una Clásica de entre semanas en Bélgica en marzo y correr hasta la extenuación en todas las carreras del año. Divertir y divertirse intentando hacer añicos cualquier oposición con la única ayuda de su bicicleta. Hasta tal punto, que para el WvA el ciclismo va más allá de la temporada en carretera: es un ciclista de enero a enero. Cuando termina el año con Jumbo, se pone manos a la obra en la dureza pura del ciclocross. Y no por diversión, si no también para ganar. Con 27 años, tiene 3 oros mundiales y 3 platas en el barro.

A pesar de que ha ganado y mucho, le minusvaloran por ganar menos de lo que podría ganar. “Si es el mejor, debería ganar siempre que es favorito”, me han llegado a decir. Pero, una vez más, el ciclismo es diferente. Cuanto mejor eres, más difícil es ganar. Seguramente, en montaña sí suele ganar el más fuerte. Pero no todas las carreras son así: los favoritos son los más marcados en etapas marcadas y clásicas, en una lucha de todos contra uno. Con emboscada va y emboscada viene, con ataques y ataques que responder. Es casi imposible hacer una exhibición detrás de otra, día sí y día también cuando eres el mejor de la carrera.

Estamos de acuerdo que, para muchos o quizás la mayoría, Pogacar es el mejor ciclista del mundo. Y no se lo discuto pero no estoy de acuerdo. Para mí, lo es Wout Van Aert y no entro en debates porque puedo perderlos. No tengo dudas de que este será el artículo más impopular que haya escrito nunca.

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