De reclamo como mero objeto de deseo a brillar por su talento en el ring

Antonio Gil
·3 min de lectura
WWE wrestling stars Sasha Bank (R) and Charlotte Flair (L) fight during a WWE (World Wrestling Entertainment) women's fight at the Olympic hall in Munich, southern Germany, on November 3, 2016.  / AFP / CHRISTOF STACHE        (Photo credit should read CHRISTOF STACHE/AFP via Getty Images)
Las superestrellas de la WWE Charlotte Flair y Sasha Banks. Foto: CHRISTOF STACHE/AFP via Getty Images

La lucha libre profesional siempre ha sido un mundo de hombres. Derroche de masculinidad y testosterona sobre un ring en el que la mujer nunca tuvo un papel protagonista por su talento… hasta ahora. Las féminas han pasado de ser un reclamo puramente sexual, especialmente en la Attitude Era de la WWE a convertirse en estrellas con luz propia y auténticos reclamos mediáticos por su desempeño cuando suena la campana.

Atrás quedaron los combates en ropa interior y las connotaciones sexuales de la presencia femenina en las proximidades del ring y entre bastidores. A base de esfuerzo y méritos propios, las mujeres han dejado de desempeñar principalmente el papel de manager de los luchadores o el objeto de deseo de los mismos. La WWE ha puesto interés en su división de chicas para darles el peso que se merecen en los rosters de sus tres marcas principales. Más allá del aspecto físico, que también afecta a los hombres (un auténtico repertorio de músculos en ropa interior), las mujeres han dejado claro que los tiempos han cambiado en la lucha libre y que ellas tienen mucho que decir. Por ejemplo un buen puñado de combate principales de las diferentes carteleras.

Becky Lynch, ‘The Man’ mandó durante 2020

Durante el año pasado, la estrella de la WWE que más merchandising vendió fue Becky Lynch. Más que cualquier luchadora y más que cualquier luchador. ‘The Man’, como la apodan, revolucionó por completo el mundo del wrestling. La irlandesa protagonizó rivalidades de lo más sólidas y su imagen con la cara ensangrentada después de que le partiesen la nariz una tangana improvisada en Raw dio la vuelta al mundo. Las mujeres ya no eran princesitas de porcelana. Becky Lynch encarnaba una nueva generación de luchadoras con personalidad propia y un par de… de eso.

Desde que se convirtió en la primera campeona de SmackDown en 2016, ‘The Man’ fue dando pasos adelante como todo un referente mundial. La que fuera camarera, actriz y hasta azafata de vuelo antes que wrestler se erigía como la cara más visible de las mujeres en el ring. Tanto que cuando el pasado mes de mayo anunció que dejaba temporalmente el cuadrilátero al estar embarazada pasó de ídolo a icono. ‘The Man’ iba a ser ‘The Mom’, pero la madre más dura del planeta.

La ‘evolución’ materializada en el primer evento pay-per-view sólo de mujeres

El peso de las mujeres en la WWE quedó más patente que nunca cuando la compañía de lucha libre más importante del mundo creó el primer evento pay-per-view sólo de chicas. Lo llamó Evolution, con toda la razón.

La WWE juntó a sus luchadoras de Raw, SmackDown, NXT y NXT UK, es decir, todas sus marcas, para dar forma a una cartelera histórica que vio la luz en el mes de octubre de 2018. Todos los campeonatos femeninos estuvieron sobre el ring y leyendas como Lita, Beth Phoenix o Trish Stratus regresaron de sus respectivos retiros para volver a luchar, mientras que Renee Young y Charly Caruso ganaron protagonismo al micrófono, con Jessika Carr como la árbitra principal de un evento plagado de imágenes para la historia.

Rompiendo barreras hasta en Arabia Saudí

Un año después de Evolution, las luchadoras de la WWE escribieron un nuevo episodio en los libros wrestling. Natalya y Lacey Evans se vieron las caras en el primer combate de mujeres que se disputaba en Arabia Saudí, aunque para ello tuvieran que cubrir todo su cuerpo, en lugar de lucir sus indumentarias habituales.

Con camisetas de manga corta sobre ropa de manga larga y pantalones, las dos luchadoras derribaron una barrera que parecía infranqueable hasta la fecha. Hubo que esperar hasta 2019, pero finalmente las mujeres pudieron demostrar que eran mucho más que un trozo de carne. Hacía falta poco más para demostrar que, en la WWE más que en ningún otro sitio, “las chicas son guerreras”.

Más historias que te pueden interesar: