... Y Valverde dejó de ser inteligente

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En un artículo publicado en ‘El País’ horas antes de la debacle del Barça en Anfield, Santiago Segurola ponderaba la “magistral intervención” de Leo Messi en la entrevista a pie de campo que concedió a Ricardo Rosety (Movistar+) tras el partido de ida. “Con el tono adecuado, las palabras exactas y el mensaje conveniente, Messi analizó el partido con precisión de cirujano”, aplaudió a rabiar.

Segurola, que califica como “modélica” la intervención de Messi, asegura que en ella emergió “un líder de talla, igual de concreto, ágil y preciso en sus declaraciones que frente a la portería”. Sólo le faltó reclamar para el argentino el Premio Nobel de la Paz, y algo de razón le habría asistido: con menores méritos se ha otorgado algún que otro Princesa de Asturias de los Deportes.

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Sólo unas horas después de publicar estas líneas, el Barça sufrió ante el Liverpool una de las derrotas más duras de su historia. Un momento propicio para dirigir a la afición otra intervención “modélica” y “magistral”. Pero resulta, quién lo iba a pensar, que tras encajar una tunda no es tan sencillo mostrarse “igual de concreto, ágil y preciso” que con el viento favorable de un 3-0. El “líder de talla” no habló en Anfield y tampoco tras el siguiente partido, contra el Getafe. Jordi Alba sí: “Antes del partido [de Liverpool] éramos los mejores y ahora estamos viejos y necesitamos sustitutos”, se quejó. Suena a lamento típico de estrella del fútbol, pero algo hay de cierto.

Algunos, de golpe, nos dicen que este Barça está acabado. Es el caso del director de ‘Sport’, Ernest Folch, que culpaba directamente al entrenador tras el batacazo: “La Champions es demasiado grande para Valverde”, tituló su autopsia.

Ernesto Valverde, caído en desgracia. (AP Photo)
Ernesto Valverde, caído en desgracia. (AP Photo)

“Valverde tiene una gran responsabilidad en el batacazo, básicamente porque cuando ha llegado el momento de la verdad ha vuelto a cometer los mismos errores que el año pasado”, escribió. Algo chocante, ya que menos de un mes antes, tras eliminar en cuartos de final al Manchester United, este mismo Folch había absuelto ya al técnico de sus pecados romanos y parecía más preocupado por hacer hueco a la Champions en la vitrina que por el juego del equipo:

[17-IV-19] “El equipo de Valverde se redime por fin de su pecado capital en Roma hace un año, y cabalga hacia el triplete a lomos del mejor jugador de la historia. [...] Este Barça de Valverde puede que no sea el más delicado pero es sin duda el más despiadado y feroz que hemos visto en la prodigiosa década de Messi. No ha habido un Barça con un instinto asesino tan salvaje, ni un equipo que huela la sangre de esta manera. [...] Hacía mucho tiempo que no se veía a este equipo caminar con tanta firmeza y seguridad hacia lo más alto. Lo más notable no es que el Barça se haya clasificado por fin para semifinales después de tantos años, sino que lo haya hecho convirtiendo la debacle de Roma de hace un año en una oportunidad para aprender de todos los errores que entonces se cometieron. Desde la tragedia del Olímpico, todas las decisiones se han tomado para que aquello no volviera a suceder y se han tomado correctamente, desde los fichajes hasta la dosificación de minutos. Valverde se merece un reconocimiento: con su inteligencia y carácter ha logrado lo que hace un año parecía imposible”. [Ernest Folch / Sport]

A mediados de abril, el inteligente Valverde merecía un reconocimiento y todas las decisiones adoptadas por el club en el último año habían sido correctas. A mediados de mayo ya es otra historia:

[17-V-19] “Bartomeu tampoco ha sabido evitar la repetición de Roma y debe afrontar un angustiante escenario de limpieza en el vestuario, impensable hace veinticuatro horas”. [Ernest Folch / Sport]

Folch también acusa a Valverde de “desdeñar el control del juego” y tener “una mentalidad demasiado pequeña para un torneo tan grande como la Champions”. En cambio, en las semanas previas al partido de Anfield (incluido el duelo de ida) había elogiado la capacidad del técnico para inculcar en el grupo conceptos como el sufrimiento o el pragmatismo; valores más propios del sudor que de la lírica, poco apreciados tradicionalmente por el periodismo en azul y grana:

[19-III-19]El culé debe pellizcarse cada día para comprobar que no está en un sueño sino en la más absoluta realidad. Sí, el equipo funciona, la mayoría de fichajes funcionan (si no contamos las estrambóticas e incomprensibles operaciones de enero), el entrenador funciona y el club funciona, a pesar de su gran complejidad, de sus errores inevitables y de sus continuos y brutales desafíos”. [Ernest Folch / Sport]

[11-IV-19] “Pocas veces se ha visto a este fenomenal equipo haciendo tan pocas concesiones a la galería, quizás porque pocas veces se le ha visto tan consciente de no volver a repetir los errores de los tres últimos años, en los que cayó estrepitosamente en cuartos de final. Por una vez, el Barça no jugó a que pasaran cosas sino a evitar que pasaran, y realizó uno de estos partidos serios que tantas veces se le ha reclamado en la última década. [...] Lo que a estas altura ya nadie puede negar es que el Barça es el equipo que mejor conjuga el verbo competir. [...] Valverde ha sabido construir variantes que hacen al equipo más versátil y difícil de defender. No hace mucho se llenaban páginas y tertulias con la ausencia de Plan B. Valverde ha terminado con el debate”. [Ernest Folch / Sport]

[12-IV-19] “En Old Trafford el Barça adoptó un perfil práctico, y en lugar de arriesgar e ir a despedazar su rival, decidió mirar de reojo al marcador y administrar una ventaja que puede ser decisiva. También el Barça de Cruyff, el de Guardiola o el de Rijkaard se dejaron la ideología en casa en días muy puntuales, pero esto no implicaba que renunciaran a sus ideales. Cierto, Valverde, por su carácter, ha impregnado al equipo de un mayor pragmatismo”. [Ernest Folch / Sport]

[27-IV-19] “El Barça es sencillamente el mejor [de la Liga], porque tiene a Messi, porque tiene a grandes jugadores que lo acompañan, porque Valverde ha dado con la tecla adecuada y porque este es un club que sabe lo que quiere y a lo que juega”. [Ernest Folch / Sport]

[2-V-19] “Estamos ante uno de los equipos con más capacidad de sufrimiento que recuerda el Camp Nou. Ayer perdió el balón en muchas fases y estuvo alejado de su propia identidad, pero la gente ahora se lo perdona todo. Hacía mucho tiempo que no se veía al culé tan entusiasmado con el equipo”. [Ernest Folch / Sport]

Como se aprecia en este último recorte, el Barça ya “desdeñó el control” (o simplemente no lo logró tener) en la ida ante el Liverpool, pero entonces no pasó nada porque el resultado fue muy favorable. Y el resultado, por más vueltas que se den, es la única variable en torno a la que suelen girar estos ‘análisis’.

Bonus track:

[16-III-19] “No se puede negar que ayer el Barça tuvo suerte en el último y decisivo sorteo de la Champions. Porque ni el Manchester United era a priori uno de los ‘cocos’ del bombo, ni el ganador del Liverpool-Oporto parece el rival más complicado para unas eventuales semifinales”. [Ernest Folch / Sport]

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