Yulemnis Aguilar, el futuro de la jabalina: "Venirme a España fue la mejor decisión de mi vida"

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Photo credit: Tamas Vasvari
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El maltrecho sector de lanzamientos español podría llevarse pronto una alegría con la nacionalización de Yulenmis Aguilar, una cubana de 26 años que hasta hace dos años poseía aún el récord mundial sub-20 de la disciplina con 63,86m. Han tenido que pasar hasta siete años, maltratos, lesiones, una semiretirada, un cambio de país, toda una odisea hasta que ha superado esta marca. Ocurrió en el pasado Campeonato de España de Nerja a finales de junio, donde Aguilar compitió fuera de concurso y ganó con 64,17m, un registro con el que habría sido subcampeona mundial en Eugene y que sería récord de España.

Al otro lado del teléfono, Aguilar relata su historia: "Me destaqué mucho lanzando la pelota y a los 13 años me metieron en la jabalina. Los resultados salieron desde que era pequeña, ganaba en todas las categorías menores. En 2012, con 16 años, entré en la selección nacional en La Habana, y al año siguiente fui subcampeona mundial juvenil en Donetsk. Esa temporada estaba muy bien pero no me esperaba tanto".

Y, sin embargo, en Cuba la paciencia con los jóvenes escasean. "En cuanto tienes buenos resultados te tratan como si fueras absoluta. La exigencia con los jóvenes es muy alta. Hacemos marcas de locura, pero eso no significa que nuestro cuerpo y mente estén preparados para ir al Mundial y hacer medalla. Nos exigen más de lo que podemos y nos lesionamos, es lo que ha pasado con Jordan [Díaz] y con muchos otros. Yo sufrí una lesión tras otra: codo, hombro, espalda...fui a los Juegos Olímpicos de Río con un tobillo fracturado [y claro, cayó en la calificación con 54 metros] fracturado", relata.

Photo credit: VALERY HACHE - Getty Images
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Aguilar se pasó el 2017 sin salir de Cuba y en 2018 le llevaron a los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraban en Barranquilla (Colombia). Las autoridades cubanas le exigían ganar, y solo pudo lograr el bronce con 55,60m. "Como no salió, me sacaron de la selección. Me llamaron y me dijeron que no contaban conmigo para la siguiente temporada y decidí dejarlo. Y eso que mi entrenador, Héctor Luis Duarte, me sabía llevar bien y hacía cosas de mi edad, pero en Cuba los federativos mandan más".

Por eso, no le sorprende que su país de origen haya vuelto de vacío por primera vez del Mundial de Eugene. "Esto viene de muchos años. Cuba ha ido bajando y ha llegado el colapso. Las cosas tienen que mejorar, buscar mejores condiciones a los atletas en sentido económico, de alojamiento, de comida", lamenta, sin querer profundizar más.

Casi dos años lejos del atletismo

Porque Yulemnis ya mira al futuro. Entre junio de 2019 y marzo de 2021, no compitió ni una sola vez. Trabajaba en un gimnasio, hacía algo de actividad de mantenimiento, lo mínimo. Llegó a coger hasta 77kg, demasiados para sus 1,69m, hasta que se puso en serio con la alimentación y se ha quitado 10. El 29 de diciembre de 2020, en pleno invierno duro para una caribeña, se plantó en España con un visado para estudiar a trabajar que le permitiría permanecer hasta 2024. "Y venirme a España fue la mejor decisión de mi vida, a nivel económico tuve mejores ofertas en México o en Japón, pero a nivel deportivo, nada superaba entrenar con Raimundo [Fernández], su currículum lo dice todo", explica.

Por Raimundo Fernández, de 75 años, han pasado algunos de los mejores jabalinistas españoles, Julián Sotelo, Gustavo Dacal, Marta Míguez y otros lanzadores destacados como la discóbola olímpica Ángeles Barreiro o la martillista Dolores Pedrares. "Los cubanos siempre tuvieron muy buena relación con él por el mitin de A Coruña. Fue una recomendación mutua, nos pusieron en contacto. Me lo ha cambiado todo completamente, hasta el agarre de la jabalina, que es lo más básico, todo el concepto técnico. En Cuba trabajaba mucho las pesas y aquí ni las toco, me baso más en la fuerza explosiva, en ser más rápida y coordinada y manejar mucho más mi cuerpo" relata Yulenmis Aguilar.

La lanzadora vive y entrena en Oleiros, a 12 kilómetros de A Coruña, donde trabaja entrenando niños durante una hora y media por las tardes para despejar la cabeza de la disciplina. A la capital llegó para estudiar INEF, aunque ahora lo ha aparcado. "Hemos decidido dejarlo hasta 2024 para para dedicarme al 100% al deporte y buscar el gran resultado de mi vida en los Juegos Olímpicos de París", explica.

Una nacionalización por la vía rápida

Para competir en París, e incluso en el Mundial de Budapest el próximo año, necesita que el Gobierno le otorgue la nacionalidad por carta de naturaleza, la fórmula rápida y discrecional prevista para aquellos casos que se consideran de interés nacional. Así se han convertido en españoles en los últimos meses el triplista Jordan Díaz o el baloncestista Lorenzo Brown. Yulemnis Aguilar tiene a un abogado trabajando y de momento los papeles están en la mesa del Consejo Superior de Deportes (CSD), que tendrá que solicitar a la RFEA un informe en el que se confirme el interés deportivo para llevarlo al Consejo de Ministros. Y lo tiene en un país en el que solo dos lanzadoras, la ya retirada Mercedes Chilla (27 veces) y Lidia Parada (una vez) han pasado de 60 metros.

Aguilar no viste la camiseta cubana desde aquella competición en Barranquilla en 2018, por lo que pasados más de tres años sin competir por ningún país, espera que eso juegue a su favor para que World Athletics le permita competir como española en las grandes competiciones una vez tenga el pasaporte, ya que tiene más de 20 años y una relación genuina con el nuevo territorio. "Este país se merece que compita por él porque me abrieron las puertas", pide Yulenmis, que necesita además la nacionalidad para obtener alguna beca deportiva. "Para todas las instituciones soy gallega, pero hasta no ser española no puedo recibir nada, y lo entiendo", explica.

Yulenmis, que se define como "muy exigente y disciplinada, porque cuando no estás motivado hay que serlo para seguir entrenando" compite en España por el Valencia Club Atletismo, al que ayudó a ganar la Liga Iberdrola, y su marca de Nerja le ha abierto las puertas de los grandes mítines. El pasado sábado estuvo en la Liga de Diamante de Silesia, y no salió bien (54,01m), pero se llevó un autógrafo de la plusmarquista mundial Barbara Spotakova, el lunes ganó la prestigiosa prueba de Szekesfehervar del Continental Tour con 61,99m. Este miércoles, en Mónaco, terminó 5ª frente a las mejores del mundo con 60,40m.

¿Hasta dónde puede llegar? "Yo no hablo de metros. Los resultados están demostrando el buen nivel físico que tengo y una estabilidad en mis marcas [9 competiciones por encima de 60m este año] que me dan seguridad. París 2024 es el gran sueño"