Zidane vio venir el desastre, pero volvió antes de tiempo

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AP Photo/Paul White
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La gélida noche de Kiev cuando el Real Madrid ganó la decimotercera Champions League de su historia acabó siendo una de las más tristes que se recuerden. A los blancos se el quitaron las ganas de festejar cuando se enteraron del feo de Gareth Bale a pie de campo tras su mejor noche como madridista, y del adios plano y directo de Cristiano Ronaldo minutos después del pitido final.

Pero lo peor estaba por venir.

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Zinedine Zidane dejaba su puesto cinco días después asegurando que él ya no se veía con fuerzas de sacar mayor rendimiento a un grupo que había ganado tres Champions Leagues en tres años. En realidad, él había pensado en seguir, había trazado un plan con sus colaboradores, pero en el club tenían otra idea.

Él pidió la continuidad de Cristiano Ronaldo, la salida de Bale, y las llegadas de Thomas Lemar y Sadio Mané. La dirección deportiva vendió a Ronaldo, le dio galones a Bale, y fichó a Thibaut Courtois y Mariano. Nada más lejos de las necesidades del grupo.

AP Photo/Antonio Calanni
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Por eso, al verle las orejas al lobo, Zidane salió corriendo, quedando como el gran ganador de esta triste situación. El héroe incomprendido que se fue por dignidad y que decidió ver los toros desde la barrera para así no quemarse con la situación que él mismo había presagiado.

Lo más inverosímil, sin embargo, fue la vuelta del técnico francés nueve meses. Era como si hubiera querido volver al lugar del crimen para constatar aquella realidad de la cual él había avisado y sobre la que nadie le hizo caso.

Su vuelta al club se recibió como una gran noticia. Una noticia que parecía ahuyentar a todos los fantasmas y volver a traer la felicidad a la casa blanca, pero nada más lejos de la realidad. Si acaso, lo que su vuelta ha demostrado es que ni Zidane ni nadie podría haber hecho funcionar a este equipo.

El Real Madrid ha cerrado su peor temporada en lo que llevamos de siglo. El mayor número de derrotas en general, el mayor número de derrotas en el Bernabéu, y la mayor diferencia respecto al Barça de la historia. Son datos preocupantes de los que Zidane no es el responsable directo, pero el hecho de que fuera él quien pusiera el sello definitivo a tan pobre actuación le ha dejado marcado.

AP Photo/Paul White
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Al final de cuentas, el francés ha cerrado su participación con cinco victorias, cuatro derrotas y dos empates en sus 11 partidos, números que —de no tratarse de Zidane— deberían acabar con el responsable en la calle.

Seguramente Zidane también advirtió que esto podía pasar, por lo que desde el club tenía inmunidad total, pero eso no quita que al aficionado se le vaya a escapar que el hombre de la varita mágica ha perdido algo de su toque.

La temporada que viene será otra historia, sin duda, pero estos últimos dos meses de competición han dejado en mella en la figura, hasta ahora inexpugnable, de Zizou.

Ahora le toca recomponer la plantilla y no fallar, pues de lo contrario, la gente pedirá su cabeza antes de que arranque la temporada. Es el daño colateral de tenerle tanto cariño al club y haber vuelto antes de tiempo.

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