Zidane vuelve a desactivar a Messi

Goal.com


EDITORIAL

Leo Messi se convirtió ayer en el futbolista del Barcelona que más Clásicos ha disputado en la historia. En total son 43, una cifra que nunca antes había alcanzado nadie en el club. Es dominador de los registros goleadores y uno de los futbolistas que más goles ha logrado en tan complicado partido. Con él, el Barcelona ha dominado la última década casi a placer, también en el Santiago Bernabéu, pero de un tiempo a esta parte el impacto del rosarino en este partido ha dejado de tener la trascendencia de otras ocasiones, no en vano acumula cinco partidos contra el Real Madrid -en todas las competiciones- sin marcar o asistir.

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Se trata de la peor racha de su carrera frente a un equipo al que le ha pintado la cara de todas las formas posibles desde que debutara en 2006 en aquel 0 a 3 en el que Ronaldinho Gaucho salió ovacionado del feudo blanco. Ayer Messi estuvo voluntarioso, apareció mucho entre líneas y ejerció de faro ofensivo de su equipo, incluso protagonizó un par de ocasiones que Thibaut Courtois primero y Marcelo después lograron desbaratar. No fue un mal partido de Messi, en definitiva, por lo menos hasta que el gol de Vinicius Junior desequilibró la balanza y Messi perdió la paciencia.

Messi entonces abdicó del juego y el Barcelona todavía acabaría encajando el 2 a 0 en una de las últimas jugadas del choque. El rosarino, por su lado, no consiguó que ninguna de sus dos grandes ocasiones acabara en el fondo de la red. De alguna forma, lo que antes servía para destrozar al Real Madrid ahora ya no. Porque Messi no pasó desapercibido, fue el jugador que intervino más después de Sergio Busquets e Ivan Rakitic, pero Zinedine Zidane supo reducir su aportación a la mínima expresión, pues cabe olvidar que ayer Messi sólo logró irse en uno de cada cinco duelos que intentó, un promedio bajísimo para él. Y eso que los blancos apenas le castigaron con una sola falta.

Porque esta vez el Real Madrid necesitó más bien poco para atar en corto a su bestia negra, capaz de perder diecisiete balones en el Santiago Bernabéu. Es un dato que tanto demuestra sus ganas de participar como la poca efectividad que tuvieron sus acciones y que constata cómo los años también pasan para el mejor futbolista de todos los tiempos, el que ha dominado el Clásico durante quince años y casi convierte al Barcelona en favorito en el Santiago Bernabéu. Pero todo lo bueno acaba y Messi da muestras de ello. Por lo pronto, el Real Madrid ya no le teme como antes.

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