Da igual lo que dijera Zidane: lo importante era la Champions, no la Liga

Si algo ha quedado claro en la última semana es que todo ese discurso en el que se hablaba de la Liga como la competición más importante, por ser la que marca el día a día, que Zidane ha mantenido desde que se fue hace más de un año hasta este inicio de temporada, era rotundamente falso. No, en el Madrid lo que vale es la Champions y los partidos ante Mallorca y Galatasaray.

No hablo de la actitud del equipo, que también, sino del mensaje que el galo lanzó con las alineaciones. En Son Moix hubo un experimento que podía salir bien... o no. Isco y James como únicos acompañantes en el medio de un Casemiro que se vio desbordado. No estaban ni Modric ni Kroos, y Valverde, el único centrocampista puro que quedaba, fue reservado porque llegaba de un largo viaje de Sudamérica. En la derecha, un experimento con Jovic que no pudo salir peor. En defensa, un Odriozola que cada vez que juega hace un partido peor que el anterior, aunque parezca casi imposible.

Se podía haber ganado con ese plan B, de eso no hay duda, pero perder entraba dentro de lo posible, y la sensación es que saliendo con los mismos que en Estambul no se hubiera vuelto con una derrota. Pero es que ahí está la cuestión, lo importante era lo de Turquía, no un partido de Liga que tenía remedio, más con el equipo líder.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio
Zidane saluda a Hazard en Estambul. (REUTERS/Murad Sezer)
Zidane saluda a Hazard en Estambul. (REUTERS/Murad Sezer)

Volvamos al inicio, a ese mensaje de que lo que cuenta es LaLiga. No. Lo que cuenta aquí es la Champions, primero por el enorme dinero que se hubiera perdido de caer en la fase de grupos y después porque esto es el Real Madrid, y por mucho que se insista en el mensaje de la competición doméstica, su público lo que reclama es la Champions. Y lo demás es secundario.

Aparte del mensaje de Zidane está también la actitud del equipo, concentrado desde el minuto 1. Hubo un par de ocasiones en contra con empate en el marcador al inicio del choque, pero ni mucho menos fue por una actitud indolente. Se vio a un equipo metido en el partido, mentalizado, yendo a tope en cada lance. Lo mismo que sucedió en Sevilla, también con Zidane cuestionado. ¿Casualidad? No lo creo.

También te puede interesar:

Isco ni un minuto más

Al César lo que es del César: ZIdane insistió y le salió bien

El ‘Madrid B’ reclama su hueco: suplentes que no quieren ni deben ser suplentes

Otras historias