Zidane se consagra como gran estratega... y pronto llega Pep

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Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images
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Si alguien mereció salir a hombros del Camp Nou tras el Clásico, ese fue Zinedine Zidane.

El técnico francés está en un momento dulce en el Real Madrid, tras haber pasado por varias crisis desde su vuelta al equipo en febrero de este año. Zizou ha demostrado ser capaz de redirigir a un equipo al cual el año pasado ni Julen Lopetegui ni Santiago Solari fueron capaces de encontrar acomodo.

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Tras las tres Champions League seguidas que levantó Zizou, ni el español ni el argentino supieron como darle continuidad a un equipo campeón, pero del que había emigrado Cristiano Ronaldo. Sin los goles salvadores del portugués, el Real Madrid cerró su peor temporada desde 2004, acabando terceros en liga a 19 puntos del Barça, y viéndose apeados de la Champions en octavos.

La vuelta heróica de Zidane en febrero, tras caer ante el Ajax en el torneo continental, no ayudo a cambiar nada, pero dio esperanzas que la siguiente temporada pudiera ser completamente diferente. Sin embargo, un pobre arranque no hacía presagiar que este año pudiera ser mucho mejor que el anterior.

Zidane se vio en la cuerda floja tras perder ante el Mallorca. El equipo no carburaba, la gran estrella —Eden Hazard— estaba visiblemente pasado de peso, y sus apuestas personales (Isco, Kroos, Marcelo...) no parecían ser capaces de recuperar el brillo perdido en sus carreras. El nombre de José Mourinho empezó a revolotear por el Bernabéu, las cosas no pintaban bien.

JOSEP LAGO/AFP via Getty Images
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Pero de repente todo cambió. El conjunto merengue empezó a jugar muy bien, Courtois empezó a parar, Varane recuperó su buen nivel, Kroos emergió como el rey de la medular, y hasta Marcelo se esforzaba para bajar a defender. Con un Benzema excelso, las gratas sorpresas de Fede Valverde y Rodrygo, y la reinserción de Hazard y Carvajal, la sonrisa de Zidane volvió a aparecer por la sala de prensa.

Se vertieron líneas sobre lo gran gestor de grupos que es el francés. De él siempre se dijo que heredó un grandísimo equipo de Carlo Ancelotti y Rafa Benítez, y que para ganar tres Champions Leagues sólo tuvo que no entrometerse demasiado en el plan de juego trazado para esas super estrellas antes de que él se sentara en el banquillo.

Tal y como siempre le ocurrió a Vicente Del Bosque, su verbo pausado, su educación y su poco afean de protagonismo en sala de prensa, le hacían un flaco favor al francés, a quien muchos no querían colocar al nivel de grandes estrategas como Guardiola, Mourinho, Simeone o Kloop.

Pero tras lo visto en el Camp Nou ante el Barça, pocos pueden tener dudas ya de la sapiencia táctica de Zidane.

El francés fue un grandísimo jugador, marcó una época, y se quedó tal vez a un gol en la final del Mundial 2006 de ser considerado como el siguiente grande entre Diego Maradona y Lionel Messi. Como entrenador, en dos años y medio al frente del Real Madrid consiguió más títulos que Vicente Del Bosque en cuatro años, y sólo se quedó por detrás del mítico Miguel Muñoz, que fue entrenador del Real Madrid durante 14 temporadas. Pero nada de eso parecía suficiente para atribuirle el cargo de gran conocedor de los secretos del juego.

Quality Sport Images/Getty Images
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En el Clásico, Zidane no sólo demostró que conoce a la perfección las virtudes de los suyos, sino que fue capaz de desgranar los puntos flacos del Barça de Ernesto Valverde. Con una presión asfixiante durante los 90 minutos, el francés logró que los suyos cortocircuitaran el traslado del balón por parte de los blaugranas en el mediocampo, y juntando a Casemiro, Valverde, Kroos e Isco en esa zona del campo, consiguió ganar la pelea en la zona más importante del campo a los culés.

El Real Madrid no encontró el gol, literalmente por centímetros en el caso del tanto anulado a Gareth Bale, pero Zizou supo leer el partido mucho mejor que su rival y con ello ganó la batalla táctica.

La gente tal vez no lo recuerde, pero en su primer Clásico en el Camp Nou —campo en el que no ha perdido como entrenador— hizo exactamente lo mismo. Zizou maniató a los de Luis Enrique, e incluso 1-0 abajo en el marcador y con un jugador menos por la expulsión de Sergio Ramos, fue capaz de darle la vuelta al partido con goles de Benzema y Ronaldo.

Y es que Zidane ha dado ya sobradas señas de que es un grandísimo estratega, que no se ata a estilos ni a sistemas, pero que estudia a fondo a sus rivales siendo capaz de ganar la partido táctica cuando es necesario. Este año ya lo ha demostrado ante Diego Simeone, ante Thomas Tuchel o ante Valverde en el Clásico. En su anterior equipo lo hizo ante Jürgen Klopp, Massimiliano Allegri, Carlo Ancelotti o Jupp Heynckes.

Mike Egerton/PA Images via Getty Images
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Aunque la crítica se ha dedicado a difundir el mensaje erroneo de que Zidane no es más que un gran gestor de grupos, que además tiene “flor” en los momentos indicados, sólo hace falta tirar de hemeroteca para demostrar lo contrario. Es más, ahora mismo, no hay más que repasar las decisiones del francés en el Clásico de hace menos de 48 horas para comprobar que Zizou puede sentarse perfectamente en la mesa de los grandes conocedores de la táctica sin complejo alguno.

Eso sí, para los que todavía alberguen dudas de la capacidad de Zidane como entrenador más allá de decir la palabra precisa en el vestuario y dar palmaditas en la espalda, en febrero le espera un doble enfrentamiento ante el gran prócer del fútbol total, Pep Guardiola, de quien nadie duda a pesar de llevar desde 2011 sin disputar una final de la Champions League.

Será un gran cara a cara el que nos depare los octavos de final de la Champions y el momento perfecto para que Zidane demuestre a los todavía incrédulos, de una vez por todas, que es un entrenador con mayúsculas.

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