El autogol del Lyon que está dando la vuelta al mundo

Omnisport

La victoria del París Saint-Germain frente al Olympique de Lyon por 4-2 supuso todo un golpe de autoridad de los parisinos, que dominan la Ligue 1 con puños de hierro con 12 puntos de ventaja respecto al segundo clasificado, el Marsella.

Sin embargo, de la goleada, el tanto que ha adquirido mayor relevancia ha sido el tercero de los locales, no por su belleza, sino por lo ridículo de la situación. Se trata de un gol en propia puerta de Fernando Marçal, conseguido tras una jugada estrambótica en la que los defensores del Lyon parecían empecinados en que el esférico terminase al fondo de su meta.

De hecho, si uno se abstrajese del color de las camisetas, pudiera parecer el Julian Draxler, del PSG, tira dos paredes milimétricas antes de que el balón cruce la línea de meta. ¿El problema? Que los colaboradores necesarios vestían de blanco y, por lo tanto, pertenecían al equipo contrario.

'Tiki-taka' de la forma más retorcida jamás vista. Una jugada inexplicable desde todos los puntos de vista, en los que la poca precisión del alemán, que manda a un rival el esférico dos veces, se ve recompensada con el mayor premio en el fútbol: el gol.

El gol supuso el 3-0 en el marcador, el cual evitó que los locales se preocupasen cuando el cuadro lyonés reacción. De hecho, el partido llegó a ir 3-2, con tantos de Terrier y Dembélé en el 52 y el 59 respectivamente. Finalmente, el uruguayo Edison Cavani apareció para asegurar los tres puntos en el Parque de los Príncipes.

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