El secreto mejor guardado de los campos de fútbol: así se restauran los asientos de las gradas

Los estadios suelen ser lugar de culto de los aficionados de cada equipo de fútbol. Durante muchas décadas, las gradas no eran más que planchas de cemento en las que los espectadores se agolpaban sin más organización ni distribución que elegir el lugar que se quisiera para presenciar un partido.

Sin embargo, con el paso del tiempo, y tras algunas desgracias fruto del inexistente o deficiente control de aforo, se fue obligando a que se implantarán asientos en las gradas. De modo que cada espectador ocuparía un asiento y de esa forma se podrían tener un mayor control sobre el número de personas presentes en las tribunas.

Al estar expuestos al sol, la lluvia y todo tipo de inclemencias durante el año entero, la apariencia de los asientos se va deteriorando paulatinamente y es común ver cómo se van despintando, siendo necesario tener cierto mantenimiento para que no den mala imagen tanto en el propio estadio como por televisión.

Lo que pocos sabían es que para acometer esa operación no es necesario sustituirlos por nuevos asientos. En la mayoría de casos, vale con aplicar calor al plástico externo para que recuperen su apariencia original, plenos de color. Así lo acreditan varios vídeos subidos a plataformas como Youtube o Twitter.

Para paliar algunos desperfectos y la exposición al sol, se derrite la capa externa del plástico. ¿Y por qué se recupera el estado original? Pues porque este tipo de asientos suelen estar hechos de termoplásticos, que son un tipo de polímero que, pese a que se altera fácilmente con la luz solar, al calentarlo lo suficiente recupera su apariencia primigenia ya que el color está presente en la estructura del material.

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